«Queremos romper con el estigma de los recicladores» Progetto Sud (Prosud) es una organización no gubernamental creada por la Unión Italiana del Trabajo, que promueve y ejecuta programas de desarrollo, atención y formación en diferentes países del mundo, a fin de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos y trabajadores. En 2008 esta ONG firmó un convenio de cooperación con el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos para implementar, con el financiamiento del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, un intensivo Programa de Formación destinado a capacitar a emprendedores vinculados al reciclado de residuos sólidos urbanos en nuestro país. Esta iniciativa se encuentra en su segunda etapa de desarrollo. La directora de la ONG italiana, la antropóloga Simona Mortolini habló con Acción sobre los fines que persigue la organización.
–¿Cuál es objetivo principal de Prosud?
–Nuestro objetivo primordial, por la naturaleza de nuestra organización, que fue creada en el seno de un sindicato, es contribuir a la promoción de la inclusión social de sectores vulnerables económica y socialmente, pero a partir del reconocimiento de los derechos de trabajadores y trabajadoras. Esto lo implementamos desde hace 25 años en diversos países de Asia, África y América latina. En América latina estamos trabajando en Argentina, Brasil, Ecuador y Perú.
–¿Cómo se eligen los proyectos y los países en los cuales se van a implementar?
–Recibimos propuestas de diferentes organizaciones de distintas naciones, Prosud evalúa qué país necesita ayuda, se realiza un estudio de campo con el acompañamiento de una organización local y luego se diseña un proyecto para presentar a un donante. Tenemos distintos tipos de donantes, el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, la Unión Europea , entes locales, municipios y donantes privados. Se les hacen propuestas a los donantes y ellos seleccionan el proyecto. En la Argentina nos contactamos con el IMFC y pudimos comprobar que el Instituto cuenta con las condiciones necesarias para darle sustentabilidad al proyecto: experiencia en cuanto a formación y capacitación, práctica en el sostenimiento de cooperativas, una amplia red social y una especial preocupación por el cuidado del medio ambiente, entre otras características que pueden contribuir a la viabilidad del proyecto. Para nuestra organización esto es fundamental porque los emprendimientos se ejecutan, en general, en un plazo no mayor a tres años, y cuando Prosud se retira del territorio es necesario que el proyecto pueda continuar; por eso es indispensable contar con el apoyo de una organización local.–¿A qué apunta el proyecto que se lleva adelante en la Argentina ?
–El proyecto que estamos llevando adelante aquí se llama «Fortalecimiento del tejido asociativo y productivo de recicladores informales». Es un proyecto socioambiental destinado a promover la constitución de cooperativas económicamente activas que puedan insertarse en los circuitos municipales de recolección diferenciada y reciclado, a través del refuerzo de sus capacidades de gestión, asociativas y técnico-productivas. Por otro lado, fomentamos la concientización del cuidado del medio ambiente para optimizar la calidad de vida de sus comunidades y mejorar las condiciones profilácticas, minimizando los riesgos en el trabajo de los recuperadores. Pero el objetivo principal es construir una red que contenga a las cooperativas y microempresas, a fin de garantizar su sustentabilidad. Todos los actores territoriales que trabajan en el campo, tanto el Instituto como las municipalidades son los encargados de mantener en pie el proyecto. El mismo se desarrolla en el Gran Buenos Aires, específicamente en La Matanza y en localidades santafesinas, Rosario y Gran Rosario. Este año tenemos previsto ampliar el proyecto a otros municipios y/o barrios. En cuanto a la capacitación, el año pasado obtuvimos, con el apoyo técnico de Idelcoop, muy buenos resultados en el tema de concientización y eso nos da mucha satisfacción. Queremos romper con el estigma con el que cargan los recicladores; creemos que ellos cumplen un rol social muy importante porque el tema de los residuos es un problema del presente y también del futuro que afecta a todo el mundo. Paralelamente, se realiza una capacitación técnica destinada al manejo de maquinarias, el control sanitario e higiénico de los elementos que se utilizan y el cuidado del medio ambiente. Por otro lado, también es fundamental que los beneficiarios puedan conocer sus derechos como trabajadores, punto sensible a nuestra organización.–¿Qué acciones van a desplegar en la segunda etapa del proyecto?
–A partir de este año vamos a desarrollar planes de negocios para que la gente pueda aplicar todo lo que aprendió y lograr un ingreso digno. Este plan debe ser consensuado con los beneficiarios porque son ellos los que lo van a poner en marcha. La idea es llegar en tres años a 660 beneficiarios, hasta ahora tenemos 250. En esta segunda etapa además –como lo venimos haciendo en estos años– efectivizaremos la provisión de maquinarias y también vamos a colaborar en el mejoramiento de las infraestructura, ya que la mayoría trabaja en condiciones precarias. Además, queremos realizar nuevos y enriquecedores intercambios de experiencias. El año pasado hicimos un interesante encuentro en el Centro Cultural de la Cooperación en el que participaron representantes de todas las cooperativas que están involucradas en el proyecto. Por otro lado, vamos a poner el acento en los aspectos de género; creemos que es necesario fortalecer el trabajo de las mujeres, ya que además de las tareas del hogar, ellas realizan múltiples trabajos y hacen un aporte fundamental a la economía familiar. Para Prosud es fundamental que los trabajadores y trabajadoras conozcan sus derechos y puedan fortalecer su identidad y su conciencia trabajadora.Silvia Porritelli
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| Mortolini intervista.pdf | 762.77 KB |

